viernes, 19 de mayo de 2017

Volver

Sin intención definida ni gran expectativa. Pero vuelvo.

Cántame, Bobby. Y vamos allá...





sábado, 8 de junio de 2013

¿Qué harán?


                                                            

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

"Los heraldos negros", César Vallejo, 1918

jueves, 21 de marzo de 2013

Hipertensión en el tronco



Depuestas las banderas.
Jodida el alma.
Barreneros en los huesos.
Segadores en el ansia.

No quise yo aquella guerra,
concha de desconfianza.
No pude escapar de esta,
Casiopea que enmarañas.

Charcos de orín en el suelo.
Expendedoras de agua.
Fiebre que arrastra al desierto.
Tiempo que sangra en mil yagas.

Dos rombos marcan la costa.
Mil vasos sirven de ancla.
Tengo miedo de tus ojos:
no tengo miedo de nada.

Saltimbanquis de la Historia
desfilando ya a mi espalda.
Echa las penas al río, 
clava chinchetas de calma.

Vuelve otra vez lo más negro.
Muerde, podrido, con saña.
Rompen la voz los fusiles.
Se echan al monte las ratas.

No me agostaré en el sitio.
No me moveré de aquí.
No redimiré mis taras.
No seré primate vil.

Callaré. 
Fallaré.
Follaré.
A la luz de mi luna.
Que ni mengua, ni crece.
Sólo es.

(Que más vale ser buen fajador que buen amante)

"Plutarco puesto de speed: La bajada", Aurelio Hammershit

jueves, 28 de febrero de 2013

jueves, 12 de julio de 2012

Lo deho.

"Carta de desamor: Adiós, Nicotinetta, mi amante por ya cinco* años. Búscate otros labios que te besen, otros pulmones a los que atenazar. 

Siento que nuestra separación sea en estos términos, te pondrás furiosa al leer esto, pero sí, siendo honesto, te dejo por otra. Nunca toleraste la infidelidad, me querías siempre ahí, tu boquilla y mi boca, tu humo y mis suspiros*, tu alquitrán y mi vida. 

Te traiciono, claro está, pero te diré que lo hago con la conciencia tranquila. Es más, aquella por quien te abandono sabe de tí y te toleró en estos meses, hasta esta noche. ¡Ah, claro! Se me olvidaba decírtelo. Llevo amándola a tus espaldas largo tiempo, siento que tengas que saber así que hace mucho que no te soy sincero.

 Pero bueno, así es la vida. No dudo de que tardarás poco en encontrar a alguien nuevo, y seréis muy felices. Yo, por mi parte, lo seré, tenlo por seguro*.

 Por último, quiero que sepas (y no me malinterpretes), que no toleraré que vuelvas a llamar a mi puerta, o a mandarme seductores mensajes escritos en el humo. Tampoco serviría de nada, ya no tienes poder aquí. 

Y bueno, amigos, ¿no? Un beso de Judas, puta y amada mía, que las llamas del averno te consuman. ¿Tuyo? Desde luego que no... 

José*"

Madrugada del 26 de agosto del 2009
(* actualizado respecto al original)

Dejo la senda del cáncer. Sé que os lo debo, supongo que me lo debo. Aunque no se cumpla la circunstancia detonante. Mejor así. Nihilista, destructivo, ajeno a todo compromiso, abandono esta mierda. Ánimos con sus cosas. "Sólo hay un dios y mahoma es su profeta".

Cuando vos perdáis 
el ansia 
el farol que 
os empuja
a brillar así 
y a trascender el pantano
 de modales y vergüenzas, 
oséase la mierda que yo habito
que, por vos, ojalá, 
nunca sea 
[suicidas alados con mi nombre al costado destrózanme el alma] 
sepas que, 
si vivo 
aguardaré acá o allá, 
dónde sea, 
en la Kamchatka mía 
que pueda 
tu vuelo limpio y tus
alas de colores. 
Carajo,
sin tanto, 
tus ojos bastarán y bastan
 para que firme el contrato y sonría sincero.

 

lunes, 18 de junio de 2012

El naufragio del último barco de papel

 Pese a los vaivenes, los errores y las glorias pasadas, ahora, con más sentido del que tuvo jamás, "Ojalá". No en vano siempre te supe mi canción, te reservabas para este momento. Ahora te sé hasta el alma, ahora suscribo a latidos cada verso tuyo. Y don Miguel, lo mismo, camarada. Amargo encuentro.




Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes;
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas
voy en este naufragio de vaivenes,
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

 Miguel Hernández


Pero con total merecimiento, jódome.

martes, 15 de mayo de 2012

Perrin, Coulais y la misantropía

Quiero, desde la absoluta miseria y contradicción imposible de mi condición humana, rendir tributo a un otro humano.

Me tengo por ignorante en lo que a cultura cinematográfica se refiere, si bien gusto de aprender lo que voy pudiendo al respecto. Siempre me enamoraron (u odiamoraron) la fotografía y la banda sonora de las películas. Amén del argumento, claro. Por ello, lo que opine sale de mis gónadas, no soy Pumares ni Bergman.

Por aquí van los tiros: los humanos tratan por lo general en sus creaciones artístico-culturales los conflictos de su propia especie. Por desgracia, a tal pertenecemos tanto yo como quien lea este bodrio que escribo. Hoy, y a esta hora, proclamo que del ser humano sólo merecen la pena, con matices, tres cosas: el amor, la veterinaria y la música.

Quiero honrar a Jacques Perrin, actor y productor de cine. Actor de películas humanas, como Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), que me consiguen estremecer desde la falla absoluta de mi humanidad. La banda sonora, del Don, es una jodida maravilla. Pero sobre todo, quiero honrar a Perrin en relación a su faceta como productor (y director, codirector y narrador) en las tres joyas que acompañan a este sucio escrito. Películas maravillosas, ciertamente, lo mejor que he visto. Lejos de toda la estupidez humana, miran de cerca lo que no sabemos ver, lo que nos rodea. Joder. No humanizaré yo con verbos lo que esta gente ha hecho con sus cámaras. Véanlo. Y escuchen. Bruno Coulais compuso las piezas maestras que acompañan. Sans la nommer.

Si por algo merece vivir nuestra especie (que lo dudo), es por cosas como estas. Merci, Jacques. Merci, Bruno.

Cinema Paradiso (1988, Tornatore)  
 

                    



Microcosmos: Le peuple de l'herbe (1996, Nuridsany-Perennou)





Le peuple migrateur (2001, Perrin-Debats-Cluzaud)




Océans (2009, Perrin-Cluzaud)


Que las disfruten sus mercedes.

martes, 8 de mayo de 2012

Alkaraho

 

¿Con qué consolarme? Ya no tengo familia, ni casa, 
ni acompañante siquiera ni una copa, ni una esposa; 
siempre he anhelado que este Tiempo me haga alcanzar
lo que ni la misma Fortuna para sí misma logra en cosa;
no afanes con tu tiempo, sino despreocupado, en sosiego,
siempre que acompañe a tu cuerpo esta alma tuya penosa;
no va a perpetuar tu felicidad lo que te hace ahora feliz,
ni tampoco la tristeza hace devolverte alegría tan fogosa;
lo que perjudica a la gente del amor es que se enamoren, 
sin antes conocer mundo y experimentar aventura amorosa;
tanto sus almas como sus ojos se desgastan mucho en lágrimas,
atraídos por todo lo feo cuya otra cara externa es muy hermosa;
¡alejaos de mí de inmediato! ¡Que os lleve toda clase de montura!
toda distancia de vosotros, desde hoy, me es seguridad lujosa;
en vuestras caravanas, no habrá para mí compensación alguna,
y si yo muriese por pasión, no habría precio por mi alma valiosa;
¡eh, quien, estando yo en la lejanía, por muerto me dio en su corte!
de la nigromancia depende, si es drama o tragicomedia furiosa;
¡cuántas veces he sido asesinado y cuántas he sido muerto! Mas,
resucito, desapareciendo tumba y mortaja de forma milagrosa.

                 Al-Mutanabbi

 

1
Cholerae. Como el tal vibrio. Vais faire foutre. Estertores enrevesaos. Los calés le dirían veneno. Poca tela. Honrado sea Demón. Que mil años perdure. Y algo me deberá la cristiandad. Que empezó niña y acabó zorra, que diría Pablo Escobar. Callar, mascaradas, mariscadas espirituales. ¡Segundos fuera! Las tortugas también vuelan, cada día. Que arda esto, y todo, y ella, y tú, y yo, y la madre que nos trajo a todos. Abdico.

2
Desde que cago diariamente con "Casidas selectas" de Ibn Zaydūn (traducción y edición de Mahmud Sobh, Cátedra, 2005) se me está abriendo un abscesal mundo de posibilidades. ¡Malasangres de épocas lejanas capaces de crear cosas hermosísimas! ¡Reconocer en unos pocos versos la raíz de los Baudelaire, los Leopoldo María Panero, los Bukowski! Pardiez, que dejaré entrar en mi gustosa incultura y cerrazón patana a esta gente. Benvenuti.

3
Querido Domador:

Que no, no hay cojones (homenaje a Monago). Apelaremos a los fármacos y los conductismos. Que tampoco, ya verá. No sé exponerme al lenguaje científico, ergo acá me quedo. Las cosas claras, para las mentes claras y clarividentes. No hay de eso. La familia de Leólo. Así. Dominó. Hasta que vuelen hacia el suelo las últimas fichas. Y Léolo.

El masoquismo calza bien. Que las flores cumplan su función natural, que el papel crezca y eche ramas, que la saliva acompañe a la cerveza. Sánchez-Ferlosio, del que gusto históricamente, tituló un su libro de aforismos y textos varios sin clasificación posible "Vendrán más años malos y nos volverán más ciegos". Coincido con él. Y los paliativos no impedirán el hundimiento. Carezco de dones bastantes para ello. Mientras todo se va a la mierda, hermano amado, te invito a festejar conmigo, a disfrutar con este baile de las tierras griegas. Por la belleza del fracaso, brindemos. Abrazos, y no deje de escribir. Con poesía usted puede lograr algo. Aunque me llame necio y gilipollas. Que no me ofende.

Salud.

4
Vendrán más años malos 
y nos volverán más ciegos.

Vendrán más años ciegos
y nos volverán más malos.

                      Rafael Sánchez Ferlosio

5
 

Sobre un fondo de estrellas
Presentidas
Navega por el aire

La tristeza..

               Pablo Guerrero

8
(Restitución en honor a Ares, y réquiem)

[...]Tendrás una vida tipo test de respuesta múltiple.

Pero: 
Mientras ames, no tendrás el ansiado desarraigo que te ponga lejos de todo esto. Y yo, a tí, te reivindico como raíz, aunque no arraigues ni brotes sino en sueños.

miércoles, 18 de abril de 2012

La Mimosa está debajo de un olivo

trémulo, la.

(Del lat. tremŭlus).

1. adj. Que tiembla.

2. adj. Dicho de una cosa: Que tiene un movimiento o agitación semejante al temblor; como la luz de una vela.


"Muchacho/a trémulo/a": Concepto indescifrable, polivalente, a la vez atroz y afectivo.

"-Herstal, Jose -dijo la Niña pdeziosa, ya no tan tdémula."

Aló, amigos. Diría que "bienvenidos a la nave del misterio", pero no es procedente ni genuino, y no quiero que me hagan magia negra ni otras cosas terrorosas. Tengo un rato de esos en que me vuelve feroz el vídeo de "A ti la dama, la audaz melancolía..." ¡Uaaaaah! No, he de resistir. Canaliza, mushasho. Que si no caerás en los tremores que tu domador de versos particular te diagnostica. Y no debes doblegarte a su poder.

Ha entrado en escena Todtuguita, ocupando un importante nicho emotivológico que al parecer he desarrollado en los últimos tiempos. Pardiez, que es linda la joía. Igual es raro que un ser tan filogenéticamente lejano me inspire tanta ternura. O no, pero la tengo en gran estima y sublima en sí conceptos estéticos no ordinarios, cosa que favorece un sendero luminoso por el que probar suerte en mi escape de Demón.

Sí, es cosa importante. Basándome en el barroco léxico de uBRE, gran sabio y frenopático, me he atrevido a dar nombre al ser tenebroso que habita mis interioridades; no sé si en los cerebros, los corazones o los intestinos. Demón. Al menos ya puede maldecírsele o aclamársele. ¡Demón! Sí, si el lenguaje es importante. Sustantivar. Eso sí, tildo donde me sale de las gónadas, que por algo es mi némesis personal e intransferible.

Bueno, a lo que íbamos. Dice mi paisano Andrés Hurtado que el café es un brebaje insalubre, que degenera la mente y atenta contra el buen pulso. Claro, él, que vive de trabajar de tramoyista en un circo, puede permitirse cuantas licencias quiera en lo que a estimulantes se refiere. Pues vale. No entraré al juego de rebatirte en tu terreno, que las circenses batallas verbales bien conocidas/aborrecidas me son. Fijémonos mejor en un gato. Es pequeño, comparándolo con una vaca, claro. Pero aún así es majestuoso, capaz. Válgame el cielo la mala metáfora, pero diría que es uno de esos pocos seres terrestres comparables al buen hacer, en lo que a locomoción se refiere, con los seres acuáticos que viven en el agua. No hablo de crustáceos ni de moluscos, mierda. Es obvio. Digo los peces, o los cetáceos. O los dugongos y los manatíes, si te viene mejor al caso. Que vale, sí, que me fui por las ramas. Pero lo que quiero decir es que lo del café acaba siendo irrelevante. A ver. Un galápago enorme cruza un sembrado de garbanceras tiernas, recién plantadas. ¿Qué pasa? Que las jode, las parte. Pues lo mismo. Así que, si quieres hilar fino, mejor que te vayas al campo, te hagas el harakiri (el FMI lo recomienda, consulta sus ofertas) y dejes que los buitres reales te reduzcan a polvo. Con suerte, y con fe en esos asuntos cuartomileniaristas, te reencarnarás en un gato. Y no te tendrás que preocupar de tu puto pulso al subir el telón, ni del café, ni de las monas de Bolivia. Nadarás en el aire, cosa que ahora, salvo dos o tres excepciones, nadie no-acuático-humanoide puede hacer.

Etimología de la incertidumbre. Pero qué bien suena. Qué académico. Guárdate la sorna. Es una tarea propia de jacobinos ebrios en noches de ronda de novios. Pero ahí van, pasito a paso, con los pies fríos y la boca seca. Que no se detengan-.







Epílogo:

Ella está debajo de un olivo. Este en cuestión, sin nombre. A la izquierda asoma, queriendo aparecer a toda costa, una rama del peral. El primer plano enseña la hierba, las flores. La potencia pura de esa tierra hermosa hecha acto. Más allá, al fondo, la higuera de los tordos, otro olivo anónimo y Fermín (el que se quemó y apagamos, que aún guarda barro en su cicatrices) recortan un horizonte de encinas. Valbellido, ¡qué cerca estabas ese día! La sierra, ahora debería llamarla serrucha, pero sigue siendo el mítico reino de los jabalíes y la frontera de mi terruño. La Rivera, preñada de la violación de los hombres, sirve de línea que separa lo mío del mundo. Y el agua, que recuerda que una vez pudo correr sin trabas por la vega, guarda luto y hace frontera. Aquí está ella, la Mimosa, mi hermana. Y también los sitios de jugar y de soñar y de vivir. Allí el resto, lo que se fue, lo que nunca vendrá. No importa. Este lado es el mío. Aquí estoy, aquí quiero estar. Y desde aquí te quiero.

martes, 10 de abril de 2012

Orquitis iatrogénica

A usted, alto gentío de solas cumbres y tronco hueco. Es propia la pomposidad de la anterior frase, pues al menos de Olimpos se habla. En honor a los crucifijos y altares, a los latigazos que se cruzan. La base era, la base fue. Mas no era mía. Un castaño puede dar nueces, y un vasallo puede dar coces. Una línea que según se mire es negra, es blanca. Color. Ya no. Ni ruido. Ni silencio, que es lo bueno. Silencios ajustados, deseados y en el momento que se buscan. Al fondo, queda miel. El sobrenadante, que diría la Pipeta de Dios, es hiel. Y hay que soltarla, de vez en cuando, para no caer en la nobleza de un chimpancé movido por rencor e ira.

Danzad, malditos. Sed felices, si sois capaces. Proclamáis sin decirlo: "Hay que seguir la corriente"; pero no seguiros la corriente, grito yo, sin decirlo, a ojo limpio.


"La masacre de los obreros
será tema de los payadores
durante muchos años.
Así apostrofaban al culpable
de las reacciones,
que provocaron los sucesos
de la semana trágica.

Oh, histriónico cretino
oh, satánico bribón
los clarines tocan notas
de vibrantes clamoreos
preanunciando los derrumbes
de tu casta y tu sistema
y ni leyes
ni poderes
ni las fuerzas equipadas
podrán nunca detener
la avasallante cometida
de la próxima revuelta proletaria
que fermenta en muchos pechos
ya cercana a reventar.

Barricadas
a millares se alzarán por esas calles
y a la música infernal de los fusiles
y a la voz alentadora
de la brava dinamita
reventando en arsenales
en palacios y en conventos
y doquier hay fuerza viva
defendiendo el tambaleante
simbolismo gubernal.

Verás rostros encendidos,
verás testas desgreñadas,
verás ropas destrozadas,
empapadas en la sangre
de su mismo cuerpo herido.

Verás puños levantados,
verás dientes afilados,
verás ojos llenos de odio
escrutando tu forteza
para ver si tu carroña
aún resiste a los embates
de la furia popular.

Para ti no habrá perdón,
para ti no habrá piedad.
Tus infames fechorías
no se borran, no se olvidan
ni se dejan de saldar.

Mefistófeles infame,
traficante de conciencias obreriles,
inservil, degenerado, libertino,
licencioso, disoluto, pervertido,
buhonero miserable
sin conciencia y sin pudor.
Vil chupóptero insaciable
de la sangre dulce y pura
de este pueblo laborioso.

Vil criatura indecorosa
que no vales lo que vale
el defecado de un obrero.

Hombre triste,
hombre malo,
hombre inútil,
hombre inmundo,
pernicioso, testaferro,
larva fétida y biliosa.

Yo te lanzo la blasfemia
de este siglo,
yo compárote al infame papa negro de la Rusia,
yo te aplasto con la carga miserable
de otro nombre
yo te llamo, tenlo en cuenta,
con el nombre más inmundo,
yo te llamo:
¡Rasputín!
"


SEMANA TRÁGICA
(F. Gualtieri)
1919